El sofá es uno de los elementos más importantes de cualquier hogar, juega un papel crucial en la decoración de la estancia en la que se sitúe y, además, es el mueble por excelencia que nos garantiza el tipo de confort que necesitamos en casa. Sin embargo, puede llegar un día en el que nuestro sofá deje de resultar tan cómodo y su estética también pierda magia, y es que no es difícil que un sofá se hunda con el tiempo y con el uso diario. Hay formas de evitarlo, y lo que es más importante, hay formas de arreglarlo. En este artículo te damos algunos consejos para conseguir que tu sofá recupere la forma que le corresponde, asegurándote así, de nuevo, un sofá cómodo y mullido.

Cómo arreglar un sofá hundido

Tener un sofá hundido es incómodo, y en el momento en el que un sofá pierde su confort pierde también su principal utilidad. Sin embargo, no todo está perdido. Hay una serie de pasos a seguir para conseguir que tu sofá recupere su esplendor, si bien hay que tener en cuenta que no siempre es posible. La calidad de un sofá juega un papel muy importante en las posibles soluciones que puedas encontrar a que se haya hundido, y habrá ocasiones en las que la mejor opción sea empezar a mirar sofás nuevos, pero por lo pronto vamos a explicarte algunos trucos para conseguir que tu sofá deje de estar hundido.

Lo primero que tienes que hacer es averiguar qué es lo que ha originado que tu sofá se haya hundido. Esto es, ¿dónde radica el problema? Hay bastantes motivos por los que un sofá puede resultar hundido: que una de las tablas de madera se haya roto, que se hayan dañado los resortes del asiento, que se haya perdido firmeza o densidad en la espuma… Para arreglar un sofá hundido, lo primero es saber qué es lo que hay que arreglar, y por supuesto la gravedad del problema en sí. Como te comentábamos, habrá veces en las que arreglar el sofá no merezca la pena, así que localiza el problema y mide la gravedad de los daños.

Una vez tengas claro qué es lo que origina que el sofá esté hundido, los pasos a seguir irán en función de ello:

Si la espuma del sofá ha perdido firmeza

Si el problema radica en esto puedes respirar tranquilo, ya que se trata de un problema de fácil solución. Bastará con comprar espuma para sofás, que es muy fácil de encontrar, y volver a rellenar los asientos o el respaldo con ella para que esta vuelva a tener la densidad original. Antes de comprar la espuma nueva, infórmate sobre cuál es el tipo de espuma y la densidad que tiene tu sofá, pues así será mucho más fácil conseguir exactamente el mismo tipo de sentada que disfrutabas antes de que tu sofá se hundiese. Aun con todo, la densidad recomendada para sofás es la de 30 kg/m³, si bien también es muy utilizada la densidad de 25 kg/m³. Llegados a este punto, y teniendo en cuenta que necesitarás acudir a una tienda especializada para conseguir la espuma, lo ideal es que consultes con un especialista al respecto para que te recomiende la mejor opción en tu caso específico.

Si una de las tablas se ha roto

Si una de las tablas de madera del sofá se ha roto, necesariamente habrá de reemplazarse. De nuevo, tendrás que acudir a la tienda especializada para comprar una tabla similar y sustituirla, para lo cual tendrás que tirar primeramente la tabla inservible y tomas las medidas que necesitarás para la nueva tabla. Un pequeño truco es tratar de conseguir una tabla de un material más resistente que la tabla anterior, de este modo te garantizas, al menos, que una de las tablas del sofá aguantará mejor el peso de la sentada y el uso diario, alargando así la vida útil del sofá y evitando este tipo de problema durante más tiempo.

Si los muelles están flojos o estropeados

Dependiendo del tipo de sofá que tengas en tu hogar, existe la posibilidad de que este se sostenga sobre muelles o resortes metálicos, ya que estos contribuyen a la amortiguación de la sentada. Si efectivamente el problema radica en los muelles, habrá que revisar si es solo uno o dos los que fallan o si, por el contrario, son todos los muelles los que están desgastados. Hay muchas tiendas en las que pueden encontrarse resortes de este tipo para reemplazar los que han dejado de cumplir su función, asegúrate de tener claro qué tipo de muelle es el de tu sofá (ya que pueden ser de varios tipos, como el de tipo zigzag o los resortes en espiral) y solicita la cantidad que sea necesaria sustituir.

Qué poner al sofá para que no se hunda

Si quieres prevenir este tipo de inconvenientes, existe asimismo la posibilidad de comprar paneles para sofás hundidos, un producto compuesto por láminas que se pone por debajo del asiento, sumando así resistencia ante la sentada. No obstante, hay otras formas de evitar que un sofá se hunda con el uso diario. Por ejemplo, es importante que mantengamos una postura correcta al sentarnos en el sofá, ya no solo por nuestra espalda (que lo agradecerá) sino también por el bienestar del propio sofá. Esto se debe a que, de este modo, equilibramos nuestro peso en el sofá y no abusamos de determinadas partes de este, lo que muchas veces origina el problema.

Procura evitar, también, poner objetos más pesados durante el sofá, especialmente durante más tiempo (si estás haciendo limpieza en profundidad de tu hogar, por ejemplo, no pongas los objetos pesados que apartes de tu camino sobre el sofá), y siempre que puedas evitarlo no te sientes entre dos asientos, ya que eso afectará en mayor medida las juntas.